Le di una nueva chance. Y gracias a Ceci de Filmsuez que me invitó a la premiere de lo nuevo de Woody Allen, puse a prueba el cliché (uso esta palabra a propósito… Los que vean la película entenderán de qué hablo…) de “No me gustan las películas de Allen”.
Invitación
La realidad es que no me atrae esa personalidad que transmite de genio antihéroe neurótico, ni la vida que lleva, ni sus actuaciones, pero le di una nueva oportunidad a pesar de que las últimas películas que vi (Vicky Cristina Barcelona y “Conocerás alhombre de tus sueños” o “You will meet a tall dark stranger”) si bien no me parecieron malas, no me dejaron pensando que es “un genio”...
“Whatever Works” o la horrible traducción en español de “Que la cosa funcione” o "Si la cosa funciona", se trata de varios romances, un tanto forzadas y hasta previsibles. La central y más rica, está protagonizada por Boris, un hombre mayor cuasi genio, insoportablemente mal humorado, pesimista, depresivo e hipocondríaco (se parece al mismísimo Allen?) pero que te termina cayendo bien y Melody una sureña de pueblo, ingenua, un tanto tonta.
Terminó haciéndome pasar un grato momento after office junto a mi amiga Puli, rememondo la gran Manhattan, haciéndome reir a carcajadas junto al resto del auditorio (igual, aclaro, suelo reírme más en el cine, que en casa viendo una peli. No les pasa lo mismo?) y haciéndome reflexionar…
Ironía, Humor, Crítica, New York. Un buen combo. Y si la película funciona, funciona. No le voy a buscar más vuelta…
A un mes de ese día y a pesar de estar al otro lado del mundo, no quería dejar de expresar mis sentimientos y reflexiones de este terrible acontecimiento.
Ante todo quiero agradecer a todos los que preguntaron y siguen preocupados por mis familiares allí. Gracias a Dios, todos viven en Tokyo o ciudades más al sur, por lo que solo han sufrido algunas pérdidas materiales y rápidamente volvieron a sus vidas normales.
Si bien el mundo entero está a la expectativa sobre la situación nuclear de las centrales de Fukusima, en Japón parece que se vive un aire de “aparente normalidad”. A pesar de la tristeza por lo ocurrido y la preocupación por el contexto actual, veo una gran confianza hacia la autoridad, el sistema y sus gobernantes, y una real creencia de que trabajando duramente, se volverá a recuperar el país.
Así como es conocido que en Japón los reclamos o “strikes” se hacen trabajando horas extras para generar sobre productividad y de esa forma darle pérdidas a la empresa, su forma de enfrentar esta tragedia parecería ser que es volviendo a sus rutinas, a sus trabajos y compromisos. De esta forma, el mensaje intrínseco sería “entre todos podemos salir adelante con trabajo y disciplina”.
El mundo mira con admiración el pensamiento colectivista donde se actúa en post del beneficio grupal a veces en detrimento del interés individual (el famoso win-win). Demostrándose en las actitudes de la gente, donde no reaccionan histéricamente a pesar del gran desastre, sino que lo hacen ordenada y pacientemente.
Cuando llamamos a mi tío quien vive en Tokyo y le preguntamos si había ido a comprar agua, arroz o gasolina, su respuesta (un poco ofendido por nuestra forma de pensar) fue, “Si todos salimos desesperados a stockearnos, este país colapsaría en dos días. Confío para cuando se me acabe el arroz, el gobierno va a volver a llenar los supermercados”. Y finalmente así fue. Las góndolas fueron llenadas a los pocos días.
Pero en realidad es que SÍ hay CAMBIOS…
- Una de las cosas que se observa es que casi no hay comerciales en la TV. Será que leen como no correcto, poner publicidad incentivando el consumo y por ello algunas compañías han puesto campañas con mensajes sociales y compasivos. En este caso, recordando que en Japón el contacto físico no es habitual, esta empresa reflotó una pieza del 2010 que habla que, una caricia dice más que las palabras.
- Por otra parte, algunos anime (series animadas) con temáticas apocalípticas han recortado escenas, cancelaron estrenos o eliminaron episodios que recuerdan el gran desastre.
- Tokyo, la ciudad del neón y las luces, se ve apagada y triste. Un amigo comentaba que parece Tokyo de los años 50’…
- Los eventos se están cancelando ya que dicen que no hay ánimo para reunirse, salir o festejar.
- Y Además hay que ahorrar energía.
...Siento que Japón está viviendo a su modo, el luto.
Y el cambio y sus consecuencias más profundas, solo lo sabremos con el pasar del tiempo. Pero estoy absolutamente segura que volverán a pararse como ya lo han sabido hacer. Sé que trabajarán más duro y unidos que nunca para ello. NIPPON GAMBARE!!!!!